INTERIORISMO Y REFORMA INTEGRAL CON CRITERIO ARQUITECTÓNICO
Cada proyecto comienza mucho antes del primer plano. Empieza entendiendo cómo vives, qué necesitas y qué quieres conseguir con el espacio.
Reformar o rehabilitar una vivienda implica tomar muchas decisiones: distribución, materiales, normativa, presupuesto, licencias o ejecución de la obra. Mi trabajo consiste en dar respuesta a todas ellas con un proyecto claro, técnicamente sólido y adaptado a cada caso.
Creo que la buena arquitectura no surge de acumular ideas, sino de encontrar la solución adecuada para cada espacio. Una solución que funcione hoy, que pueda construirse con rigor y que siga teniendo sentido con el paso del tiempo.
Mi trabajo no empieza dibujando. Empieza escuchando qué hace que una casa sea la tuya.
Formado en el Grado y el Máster en Arquitectura por la Universitat Politècnica de Catalunya, he trabajado en el sector de la construcción como arquitecto y como director de obras de rehabilitación. Esa experiencia me permitió conocer la construcción desde dentro: entender cómo trabajan los distintos oficios, cómo se resuelven los detalles constructivos y qué decisiones de proyecto facilitan —o complican— la ejecución de una obra.
Hoy esa doble experiencia, entre el proyecto y la construcción, define mi manera de trabajar. Proyecto pensando en cómo se va a construir cada intervención, en el comportamiento de los materiales y en la viabilidad real de cada solución. Creo que un buen proyecto no solo debe responder a una idea arquitectónica; también debe ejecutarse con precisión, minimizar la improvisación en obra y ofrecer soluciones duraderas.
Mi práctica profesional se centra principalmente en la reforma, la rehabilitación y la ampliación de viviendas y locales, acompañando al cliente durante todo el proceso, desde las primeras decisiones hasta la dirección de la obra y la entrega final.
Para garantizar el màximo nivel de rigor en cada detalle, mantengo un volumen reducido de proyectos en paralelo. Esta dedicación exclusiva es la única vía para ofrecer un acompañamiento técnico y un control absoluto en todas las fases de la obra, desde la primera idea hasta la entrega final.
Me interesa especialmente intervenir sobre edificios que ya tienen una historia. Rehabilitar una vivienda, transformar un local o ampliar un espacio existente supone entender primero aquello que ya funciona, identificar sus limitaciones y descubrir nuevas posibilidades sin perder su identidad. Cada proyecto busca encontrar un equilibrio entre la arquitectura original, las nuevas necesidades del cliente y las exigencias técnicas de la construcción contemporánea.
Rehabilitar no consiste únicamente en renovar acabados. Significa comprender cómo está construido un edificio, valorar su estado, identificar sus posibilidades y decidir con criterio qué conservar, qué transformar y qué incorporar. Mi experiencia en rehabilitación me ha enseñado que las mejores intervenciones son aquellas que respetan lo existente mientras mejoran su habitabilidad, eficiencia, confort y calidad constructiva.
Cada solución responde a un criterio arquitectónico, funcional y constructivo. El proyecto se desarrolla con el nivel de detalle necesario para que la ejecución sea clara y precisa.
La experiencia como director de obra me permite anticipar muchas situaciones antes de que aparezcan durante la construcción. Cuanto mejor está pensado un proyecto, menos espacio deja para la improvisación.
Durante todo el proceso tratarás siempre con la misma persona. Proyecto, licencias, coordinación con la constructora y dirección de obra forman parte de un mismo servicio.
Trabajo con un número reducido de encargos para poder dedicar el tiempo que cada proyecto necesita y mantener un seguimiento cercano en todas las fases.
La calidad de un proyecto se demuestra cuando se ejecuta. Por eso dedico una parte importante del trabajo al desarrollo técnico, los detalles constructivos y la coordinación durante la obra.
Unificar la visión arquitectónica y el diseño de interiores permite proyectar la vivienda como un todo. Cuando el diseño del espacio, la construcción y las instalaciones se desarrollan conjuntamente, las decisiones son más coherentes y el resultado final gana en calidad.
En determinadas intervenciones puede ser suficiente, pero cuando la reforma afecta a la distribución, la estructura, las instalaciones o requiere licencias, resulta imprescindible incorporar una visión técnica que garantice la viabilidad del proyecto.
Cada decisión estética se desarrolla teniendo en cuenta la construcción, la normativa, los materiales y el funcionamiento del espacio. La imagen final es importante, pero siempre forma parte de un proyecto arquitectónico completo.
Diseño, proyecto técnico, licencias, coordinación con la constructora y dirección de obra se gestionan desde un único interlocutor, simplificando el proceso y facilitando la comunicación.
Cada proyecto comienza escuchando. Antes de plantear soluciones prefiero comprender cómo utilizas el espacio, qué necesidades tienes y qué esperas conseguir con la intervención.
Mi forma de trabajar se basa en el diálogo, el rigor técnico y una atención constante al detalle. Desde la distribución general hasta la elección de los materiales o la resolución de un encuentro constructivo, cada decisión tiene un motivo y forma parte de una visión global del proyecto.
Creo que la confianza también se construye explicando las decisiones, resolviendo dudas y acompañando al cliente durante todo el proceso.



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Si estás valorando una reforma, una rehabilitación o la ampliación de una vivienda o un local, estaré encantado de conocer tu caso. En una primera conversación podremos analizar las características del inmueble, resolver las dudas iniciales y valorar cuál es la mejor manera de afrontar el proyecto.
